No todo el mundo es consciente del minucioso trabajo que conlleva una vidriera. Gracias a éste, el resultado es único, un regalo para la vista que otorga a toda la estancia una aire mágico.
Una vez aprobado el diseño, el cliente puede elegir entre las más de dos mil muestras de vidrios que tenemos en nuestro taller, de diferentes colores, texturas y transparencias.
Imprimimos a escala 1:1 el diseño y numeramos cada una de las piezas que forman la vidriera. Posteriormente, dibujamos el contorno de cada pieza en las planchas de vidrios elegidas y las numeramos también.
Con unas rulinas especiales para vidrio, cortamos cada una de las piezas que van conformando poco a poco la vidriera.
Lijamos las piezas una a una, colocándolas sobre la plantilla y puliendo los cantos para que todos los trozos de vidrio encajen perfectamente.
Esta es la fase opcional de pintura. Con unos pinceles especiales de pelo de tejón, pintamos las piezas de vidrio a mano. Para ello, utilizamos las grisallas y esmaltes vitrios de colores, que son pigmentos metálicos que se adherirán de forma permanente al vidrio tras pasar por un horno especial que alcanza casi mil grados de temperatura.
Es muy común aplicar grisallas en vidrieras religiosas, en las que las imágenes realistas de rostros, ropajes y paisajes requieren de sombras y detalles que sólo pueden hacerse con pincel.
Aún así, esta técnica también se utilizan para vidrieras contemporáneas abstractas que son obras de arte en sí mismas, que funden vidrio y pintura en una misma pieza.
Forramos los cantos lijados de las piezas, una a una de forma manual, con tiras de cobre adhesivas, aplastando bien los bordes para que queden bien adheridas al vidrio.
Sobre la vidriera ya encobrada, aplicamos ácido decapante a las uniones y con el soldador fundimos el estaño que fijará todas las piezas para conformar la vidriera. Esta es una fase laboriosa, cuyo resultado se verá en el producto final, con lo que la soldadura debe quedar redondeada y totalmente uniforme.
Limpiamos a fondo la vidriera con productos que eliminan cualquier resto de ácido. Finalmente, aplicamos pátinas de diferentes tonalidades para darle el acabado deseado a la soldadura.
Finalmente, rematamos el trabajo aplicando un producto especial para proteger el metal que lleva la vidriera.
Siguiente fase:
Instalación de la vidriera
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